domingo, 1 de septiembre de 2013

DEL PARO AGRARIO AL VUELO EN BANDADA


 “Comportamiento emergente” en teoría

Quienes estudian los sistemas complejos llaman “comportamiento emergente” al salto cualitativo entre la manera simple de volar una golondrina y la manera compleja de volar una bandada; o entre la manera de nadar un pez pequeño y la de nadar un cardumen. O entre el impulso eléctrico que activa una neurona y el surgimiento de una idea o la activación de un recuerdo. O a la dinámica tras el proceso que sigue un óvulo fecundado para formar un ser humano.




El comportamiento emergente es una de las estrategias que le han permitido a la Vida convertir a éste en un planeta vivo -es decir: generar la biosfera- ese sistema en permanente interacción con todos los demás sistemas concatenados (a veces llamados erróneamente “capas”) que conforman la Tierra: atmósfera, litósfera, hidrósfera, etc.


Un principio fundamental de la Teoría de Sistemas es que “el todo es (cualitativamente) más que la suma de sus partes”. Lo podemos comprobar en nuestras propias “entidades”: somos mucho más que una mera suma de órganos,  al igual que nuestro grupo familiar es mucho más que una mera agrupación de personas. Así mismo, una bandada es mucho más que una suma de pájaros. (Recomiendo que no dejen de ver el video al  cual se accede con el link anterior)


“Comportamiento emergente” en acción

Abordo este tema en este preciso momento, porque considero que la manera como lo que comenzó como un “paro agrario”, en un poco más de una semana se convirtió en una movilización nacional sin precedentes, constituye un buen ejemplo, en el ámbito social, de comportamiento emergente.

Foto: Vanguardia

Se comenzó a gestar, por lo menos en su última etapa, en el primer semestre del año, con el llamado “paro cafetero”, pero a diferencia de otros de los tantísimos paros sectoriales que anualmente se llevan a cabo en Colombia, este movimiento fue adquiriendo una dinámica propia que continuó fortaleciéndose más allá de los acuerdos puntuales que permitieron la superación de ese paro.


Existen, por supuesto, condiciones en el entorno económico, político y social del país que han propiciado que eso ocurra, pero esas condiciones han existido también en el pasado sin que otros paros, incluso los llamados “nacionales”, hayan logrado dar ese salto.


Ignoro detalles de la organización que convocó al paro que comenzó el 19 de Agosto pasado, pero me atrevo a pensar que, lejos de lo que mucha gente pueda suponer, en el actual movimiento de carácter nacional no existe un “cerebro central” ni una instancia coordinadora única que haya ideado ni los distintos pasos que se han venido dando, ni que haya planificado los alcances de eso en lo que hoy se ha convertido el “paro agrario”, y que se sigue llamando así a pesar de que está movilizando a muchos sectores no necesariamente vinculados con el campo.

Interpreto lo que está pasando, más bien, como un fenómeno de comunicación y de contagio –una dinámica viral-  y un liderazgo descentralizado, que está haciendo que cada uno de los sectores o movimientos involucrados, sin perder ni su autonomía ni la especificidad de sus reclamos, se haya vinculado a ese remolino social cuyos alcances potenciales todos (creo que incluyendo sus líderes sectoriales) hoy ignoramos.

El todo es más que la suma de sus partes.

Esta “onda” que recorre al país de un extremo a otro es mucho más que una suma de pliegos de peticiones. Por eso no se va a “solucionar” solamente con otorgar nuevos subsidios ni con eliminar los aranceles a los insumos importados para la producción agropecuaria ni con bajar los precios de los combustibles. Por bien intencionadas que sean, esas medidas lineales y puntuales resultan insuficientes para interactuar eficazmente y de manera sostenible con procesos complejos.

Si medidas como la eliminación de aranceles para la importación de agroquímicos, solicitada por los campesinos en paro, no se adoptan en el marco de políticas más amplias de soberanía agropecuaria, pueden resultar contraproducentes e incrementar el uso y la dependencia del país frente a las empresas que producen esas sustancias

Muy seguramente esas mismas y otras decisiones puntuales deberán adoptarse y mantenerse, pero como piezas articuladas de una estrategia más compleja, que en este momento solamente visualizo como una redefinición concertada de conceptos como territorio y desarrollo. Y como la adopción de una serie de políticas públicas tendientes a reorientar la actuación y la inversión del Estado de acuerdo con esas redefiniciones.

El vandalismo: entropía o desorganización que debilita el sistema

Un desafío que comparten los líderes del Estado y de los movimientos sociales (y que compartimos todos los integrantes de este gran sistema complejo que es Colombia), es descubrir la manera de influir sobre la bandada para que su propia dinámica evite que se apodere de ella la violencia –cualquiera que sea la procedencia de sus instigadores- y que la convierta en instrumento de destrucción y de muerte. (Para evitar que se apodere de ella la entropía, dirán quienes estudian los sistemas complejos desde el punto de vista de la termodinámica).


Los actos de vandalismo que, hasta cuando esto se escribe, llegaron a un máximo nivel en Bogotá y en otras ciudades de Colombia el jueves 29 de Agosto, son un ejemplo del tipo de fuerzas y de efectos destructores de la organización y de la dinámica del sistema complejo. Es decir: son entropía, aunque no podría decir si planificada o espontánea. Lejos de apoyar el paro, esos actos de vandalismo lo debilitaron y pueden acabar por destruirlo.

Resulta inevitable recordar cómo el vandalismo que siguió al asesinato de Gaitán en 1948 impidió que surgiera una resistencia organizada y capaz de evitar la implantación de ese periodo nefasto que se conoce como “La Violencia”, del cual surgió ese proceso de exterminio cuyos efectos, 65 años después, todavía padecemos. Con los sucesos nefastos del 9 de Abril de 1948 y lo que estos desencadenaron, la extrema derecha colombiana logró conjurar la amenaza de la reforma agraria que desde la Ley 200 de 1936 se había venido intentando.

El Bogotazo - Foto: de la Urbe

Ejemplos de “dinámicas virales” en sentido contrario, o sea en favor de la libertad, de la equidad y de la vida, han sido los movimientos orientados por el liderazgo inspirador (más que por un liderazgo autoritario) de personajes como Gandhi, como Martin Luther King y como Nelson Mandela, que supieron, cada uno en su circunstancia y en su espacio, inocular en la bandada unos principios, unas formas de actuar y unos fines éticos capaces de enfocar toda su fuerza hacia la construcción de vida y no hacia la barbarie.

No descarto la posibilidad de que detrás de los actos de vandalismo con que se ha intentado empañar el paro agrario, exista la intención expresa de desvirtuar y de debilitar las dinámicas que lo impulsan para, de paso, llevarse en los cachos los diálogos de paz que se llevan a cabo en La Habana. Aunque pienso también que podría estar sobrestimando la capacidad estratégica y de movilización de quienes tiene interés en desvirtuarlo. 

Un primer logro importante del paro agrario es que las ciudades colombianas hayan descubierto que tienen el corazón y la raíz en el campo

 Ver: ¿Ciudades sostenibles? 
La deuda de las ciudades

De todas maneras, la sorpresiva solidaridad de una gran parte de la Colombia urbana con una Colombia campesina que para muchos de los habitantes de las ciudades era hasta hoy desconocida (o por lo menos no reconocida), debe estar generando preocupación en muchos actores y sectores con intereses muy concretos en su propia apuesta de lo que debe ser “el desarrollo” del campo.

 Foto: SEMANA

¿Tendrán el Gobierno y otros líderes del Sistema la visión y la sutileza necesarias para interactuar con esas dinámicas complejas y para contribuir a evitar que, como decía atrás, se conviertan en instrumentos de destrucción y de muerte?

En el Egipto de hoy tenemos un buen ejemplo de lo que sucede cuando fuerzas extremas que no se resignan a perder el poder, aprovechan para retomarlo -de golpe- las vulnerabilidades y las grietas de una institucionalidad legítimamente constituida.  Ese es un escenario posible, al cual no quisiéramos llegar en Colombia.

Gustavo Wilches-Chaux
Popayán, Cauca, Agosto 30 de 2013

Posdata 1: Las organizaciones indígenas del Cauca se han unido al paro agrario y han convocado a una marcha que llegará a Popayán el 3 de Septiembre. Varios líderes indígenas han manifestado expresamente su decisión de hacer de esa marcha un llamado a la unidad y a la reconciliación entre los distintos actores y sectores empeñados en transformar pacíficamente al departamento de Cauca. Ojalá esa decisión comprometa a todos los integrantes de la marcha y ojalá las condiciones resulten propicias para mantener esa actitud y ese objetivo.


Posdata 2: Ayer 31 de Agosto el pueblo Misak (comunidades Guambianas) llevaron a cabo una marcha en Popayán que fue ejemplo de organización y de orden. La organización indígena demostró su capacidad para la movilización pacífica.

Posdata 3 (Septiembre 4 de 2013): La marcha con que los indígenas Nasa entraron a Popayán el pasado martes 3 de Septiembre fue un ejemplo de orden, de capacidad organizativa y de la experiencia que han acumulado estas comunidades en su proceso de resistencia pacífica. Quedó demostrado que las comunidades organizadas y que poseen un fuerte sentido de identidad, de pertenencia y de propósito colectivo, tienen una gran capacidad para evitar infiltraciones nocivas y para impedir que se desvirtúen los propósitos de sus movilizaciones. Felicitaciones a las comunidades indígenas y felicitaciones en general al Cauca.

Foto: EL TIEMPO

Este artículo se publicó en El Nuevo Liberal el 1° de Septiembre de 2013