lunes, 23 de julio de 2012

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA GUERRA EN EL CAUCA


A raíz de un artículo titulado "CÓMO GANAR LA PAZ EN EL CAUCA" que publicó la revista virtual RAZÓN PÚBLICA, la redacción política del periódico El TIEMPO tuvo la gentileza de solicitarme que ampliara mi visión sobre la guerra en ese departamento. Como por razones propias de las limitaciones de espacio en los periódicos impresos y virtuales, algunas de las preguntas y respuestas no fueron publicadas, incluyo aquí los textos completos para quien tenga el interés, el tiempo y la paciencia de darles una mirada. 


  1. ¿Qué explica el levantamiento indígena en el Cauca?

R: No estoy seguro de que calificar lo que está sucediendo en el Cauca como un “levantamiento indígena” sea acertado. Es más bien un momento de “visibilidad nacional” de un proceso de resistencia cultural y territorial que lleva muchas décadas, en el cual sólo se fija el país cuando la violencia de distintos lados se toma el protagonismo. Mientras el proceso se adelanta de manera pacífica, es invisible, lo cual constituye un mensaje muy negativo sobre la eficacia mediática de la acción no violenta.

  1. ¿Hay razones de peso para pensar que los indígenas se han movilizado para favorecer a las Farc o al narcotráfico, como se ha sugerido por parte de algunas voces?

R: Definitivamente los indígenas NO SE HAN MOVILIZADO PARA FAVORECER A LAS FARC O AL NARCONTRÁFICO, sino para exigir que sus territorios no sigan siendo escenarios de guerra, lo cual los convierte en los más directos damnificados de la misma. Eso no quiere decir que las FARC, al igual que los intereses y los actores de la extrema derecha, no intenten infiltrar y capitalizar a su favor la protesta social legítima. O que, como está pasando ahora, no intenten utilizar el episodio del sargento que no disparó en Toribío, para “levantar” a los militares contra el Gobierno de Santos. Eso no sucede solamente en el Cauca sino en todo el país. No quiere decir que algunos sectores indígenas no hayan caído en la tentación de la extrema izquierda como otros han caído en la de la extrema derecha. De allí la importancia de apoyar el afán del movimiento indígena y de las organizaciones que lo representan y lideran, en el sentido de que ni sus comunidades ni sus territorios deben formar parte de la guerra. El artículo 22 de la Constitución dice textualmente que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Los indígenas se toman la Constitución más en serio que otros sectores de Colombia y actúan de conformidad… y por eso los tachan de subversivos y los acusan de violar la Constitución.

  1. ¿Por qué el Estado no puede dejarle la seguridad de la zona a los indígenas, cuál es el problema con esto?

R: La mera presencia militar en los territorios indígenas no es garantía de seguridad para las comunidades y eso queda demostrado todos los días. Hace un año, con el pueblo totalmente militarizado, explotó en Toribío una “chiva bomba” que destruyó una cantidad de edificaciones y que dejó a muchas familias sin vivienda y sin trabajo. El enfrentamiento armado entre las fuerzas del Estado y los grupos por fuera de la ley es diario y la población civil está atrapada en la mitad. Aquí no se trata de “dejarle la seguridad de la zona a los indígenas”, sino de reconocer, en primer lugar, que la seguridad no es un tema solamente de armas, sino una condición integral de la existencia que incluye, entre otros factores, el respeto a la Constitución, la eficacia de la gobernabilidad y la identidad con el territorio del cual un grupo humano forma parte. El Estado nacional y las autoridades indígenas, que de acuerdo con la Constitución son Estado en las Entidades Territoriales correspondientes, están en condiciones de concertar cuál es la manera más respetuosa y por ende más eficaz de “administrar la seguridad” al interior de los territorios indígenas y en los alrededores de los mismos. La organización indígena no solamente ha expresado su decisión de expulsar de su territorio a grupos armados ilegales y a narcotraficantes, sino que muchas veces ha actuado con eficacia en esa dirección. Lo que pasa es que si no cuentan con el apoyo sino con la hostilidad del Estado y de la sociedad nacional, esa tarea se vuelve doblemente difícil.

  1. ¿Por qué pasa esto en el Cauca y no en otros lugares del país?

R: Los procesos organizativos de la comunidad nasa del Cauca han alcanzado unos niveles de madurez que no tienen otras comunidades étnicas del país. Ojalá existieran procesos organizativos similares en otros lugares de Colombia, incluso en zonas urbanas. Juanita León, en su libro “No somos machos pero somos muchos”, analiza varios procesos de resistencia civil en Colombia, entre ellos la tentativa de Antanas Mockus de generar un tejido social proactivo y eficaz en Bogotá y las razones por lo cual ese propósito no prosperó. En la mayoría del país, donde no existe una resistencia civil no violenta, y con capacidad de producir resultados, es indispensable la presencia de las Fuerzas Militares, de la Policía y de los organismos de seguridad del Estado haciendo uso del monopolio de la fuerza de manera responsable y controlada. 

  1. ¿Por qué el Estado y los indígenas del Cauca no han logrado entenderse en las últimas décadas?

R: Se han entendido muchas veces, con resultados satisfactorios. Lo que pasa es que, como sucede con la gestión del riesgo y con el trabajo de la mamá en la casa, cuando es eficaz y no hay desastres, entonces es invisible. Solamente se nota cuando falta o fracasa. En el Cauca hay una enorme riqueza de experiencias en las cuales la acción concertada entre instituciones del Estado y las organizaciones étnicas, campesinas y comunitarias en general, ha conducido a resultados muy exitosos. Pero como que ni en el Cauca ni en el país se aprende de esos éxitos, sino que se actúa en dirección contraria. Las concepciones del mundo y las lógicas con que actúan los indígenas frente a los territorios de los cuales forman parte, no suelen coincidir con la manera de entender el mundo y de actuar las instituciones estatales, el sector privado e incluso la mayoría de las comunidades urbanas del nivel nacional. Cuando la lógica “occidental” se trata de imponer a la fuerza en las comunidades indígenas, necesariamente se producen rupturas. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si a la ANDI o a la Asociación Bancaria intentaran imponerles a la fuerza, en sus terrenos empresariales, la lógica de los pueblos indígenas?


  1. ¿Como salir de este entuerto?

R: Mediante un diálogo real, honesto y horizontal entre autoridades nacionales, autoridades regionales y autoridades indígenas legítimas y representativas, basado en el respeto mutuo, sin imponer y sin satanizar. Los indígenas deben entender las razones que mueven al Gobierno nacional, pero este debe entender que lo que pasa en el Cauca no es un “levantamiento” puntual sino un proceso de resistencia de lleva más de cinco siglos en el que lo que está en juego es nada menos que la posibilidad de unas comunidades étnicas de seguir existiendo. En las últimas tres décadas la estrategia de ese proceso ha sido la resistencia civil mediante la acción no violenta. El Estado nacional debe propiciar todas las condiciones necesarias para demostrar que la acción sin violencia es eficaz. Evitar que los conflictos con la población civil  lleguen a extremos en los cuales la violencia se vuelve inevitable.

Recordemos por último las palabras de Borges: “El diálogo tiene que ser una investigación y poco importa que la verdad salga de boca de uno o de boca de otro. Yo he tratado de pensar, al conversar, que es indiferente que yo tenga razón o que tenga razón usted; lo importante es llegar a una conclusión, y de qué lado de la mesa llega eso, o de qué boca, o de qué rostro, o desde qué nombre, es lo de menos.”

EL TEXTO EN EL TIEMPO

De Alonso Sánchez Baute en El Heraldo

"Proyecto NASA: la construcción del Plan de Vida de un pueblo que sueña" - Libro completo en pdf

miércoles, 11 de julio de 2012

RESISTENCIA CIVIL Y GUARDIA INDÍGENA


El siguiente es un capítulo del libro "El Proyecto Nasa: La construcción del plan de vida de un pueblo que sueña" que escribí por invitación y con el apoyo del PNUD Colombia en 2005. En este momento, cuando la guerra en el Cauca y la posición de las comunidades indígenas atrapadas en medio de la misma, ocupan los titulares de todos los medios de comunicación nacionales y de muchos internacionales, me parece importante que se conozca en qué consiste la llamada "guardia indígena" y qué función cumple en el marco del PLAN DE VIDA de las comunidades NASA del departamento del Cauca, una región que lleva muchas décadas afectado por distintas expresiones de la violencia y de la guerra.


LA RESISTENCIA CIVIL

El proceso que nos ocupa es clara expresión y resultado de la resistencia que las comunidades indígenas del Cauca han venido ejerciendo desde la llegada de los conquistadores europeos en el siglo XVI, y que por lo menos desde comienzos del siglo XVIII (y con algunas pocas excepciones) ha adquirido el carácter de resistencia civil, esto es, en palabras que ya citamos de Ezequiel Vitonás, “la lucha, pero no por la vía de las armas sino por la vía de la gente”.

Esperanza Hernández identifica los siguientes elementos como característicos de la resistencia civil:

  • Es el producto de un proceso organizativo y un ejercicio de planeación, y no es una expresión espontánea y de corta duración. 
  • Es una acción colectiva y no es una opción individual. 
  • Es una respuesta a diversas violencias, como la estructural y la directa en su modalidad política, y no es sólo una respuesta a la violencia del conflicto armado.
  • Es una acción colectiva que encuentra su origen en la base social y no es una iniciativa de gobiernos locales, regionales o nacionales, o de actores armados. 
  • Es una respuesta no violenta, aunque no necesariamente pacifista, y no es una acción colectiva que admita el recurso de la violencia. 
  • Es el uso de la no colaboración frente a todos los actores que generan la modalidad de violencia y no es la no colaboración sólo frente a uno a unos de los actores violentos. 
Además, agrega Hernández, debe soportarse en un elemento de fuerza moral que la legitime.[1] 

Estos elementos posiblemente contribuyan a entender, al menos en parte, por qué, por ejemplo, a pesar de la seriedad y de la bondad de las intenciones, los esfuerzos realizados por Antanas Mockus, para generar procesos de resistencia civil para frenar a los actores armados, no lograron generar las dinámicas que en otros escenarios de Colombia sí han alcanzado otros sectores sociales. En su excelente libro “No somos machos, pero somos muchos”[2], la periodista Juanita León recoge tanto esta tentativa de Mockus, como cuatro episodios en los cuales sendas comunidades rurales del Cauca (Caldono, Bolívar, Jambaló y Puracé) resolvieron enfrentarse “por la vía de la gente”, a ataques armados de las FARC. Las reflexiones de Hernández y las de León nos ayudan a comprender también qué se necesita para que unas acciones heroicas de unos pocos actores sociales, no se agoten en la acción misma, sino que logren generar procesos de transformación en el largo plazo, que comprometan a sectores más amplios de la sociedad.

Estas reflexiones resultan pertinentes, pues la eficacia de los enfrentamientos de las comunidades desarmadas, contra actores violentos de distinta procedencia, no pueden entenderse por fuera de los procesos que, en un momento determinado, permiten la movilización organizada y conciente –y además “exitosa”- de esas mismas comunidades.

LA GUARDIA INDÍGENA

La guardia indígena, que constituye quizás la expresión más visible de la resistencia civil de las comunidades del norte del Cauca, es más que un grupo de 300 o más personas, hombres y mujeres sin armas, de todas las edades, dispuestas a arriesgar la vida para impedir un ataque o para liberar a unos secuestrados. Es uno de los logros de esa “telaraña” en la cual se entrelazan los distintos factores de los cuales depende la sostenibilidad de un proceso o de una comunidad. Y uno de los resultados del proceso cuyos antecedentes intentamos resumir en la primera parte de este Cuaderno.

La guardia indígena es una de las estrategias del plan de emergencia adoptado por las comunidades indígenas del norte del Cauca para protegerse de los efectos directos e indirectos del conflicto armado, o de lo que esas comunidades llaman “el desorden público”.

Las otras dos estrategias que, conjuntamente con la guardia indígena conforman una sola unidad, son las asambleas permanentes (que se concretan en espacios de reunión dentro del territorio indígena, previamente definidos y adecuados, en donde se congrega la comunidad cuando existen en otras partes del territorio combates o amenazas que atenten contra su seguridad y en donde permanecen hasta que cesen esas amenazas) y el acompañamiento o las veedurías internacionales, a través de las cuales se obtiene el compromiso de distintos actores internacionales con la defensa de los derechos de las comunidades indígenas.

Otro concepto importante de este proceso, es la autonomía de las comunidades. Autonomía que ya explicamos antes como una de las características de las partes que conforman el todo en un sistema complejo, y que en este caso se refiere específicamente a la autonomía frente a los actores armados, incluyendo a las fuerzas del Estado. Autonomía que es, expresamente, diferente de neutralidad.

Uno de los problemas más notorios es el problema del narcotráfico, también los actores armados de izquierda y de derecha. Todo eso se debe tener en cuenta y no permitir que la gente nuestra se vaya a inclinar al lado izquierdo o al lado derecho, sino más bien estar firmes únicamente con la autoridad del Cabildo, que es la única que nos ha dado la mano. Y en cualquier situación que se nos presenta no buscar la izquierda ni la derecha, sino entre nosotros mismos defendernos.[3]

De alguna manera, los actores del conflicto armado colombiano pretenden coptar a las comunidades indígenas como lo hicieron en las guerras civiles del siglo XIX y durante “La Violencia” de los años 50:

La situación es difícil: estamos entre la espada y la pared, en una guerra que no es nuestra, una guerra que no hemos propiciado como pueblos indígenas, que la ha propiciado otro tipo de gente.

Nos están inclinando a tomar partido, a coger para un lado y para otro. La posición nuestra es no inclinarnos para ningún lado, porque tenemos la propuesta de los pueblos indígenas que es una propuesta de paz alrededor de un plan de vida y de unas banderas de lucha.

Esas banderas de lucha se centran a nivel departamental en tres cosas: unidad, tierra e identidad cultural. Lo otro es el respeto al espacio territorial, el derecho y respeto a la vida. Algunos creen que somos neutrales, pero no lo somos, porque tenemos nuestra posición. Por eso ven al pueblo indígena como los malos del paseo, como la piedra en el zapato.

La situación está bastante agudizada y mucha gente no tiene clara esa situación. Estarán pensando irse para un lado, otros para el otro. Les pido a los que han entendido este proceso, aclarar mucho cuál es nuestra bandera de lucha, de posición, y explicárselo a los jóvenes; porque si no, estamos condenados a desaparecer lentamente.[4] (Oscar Cuchillo, en Cátedra Nasa-Unesco)

Por su parte Arquimedes Vitonás lo analiza así:

Además de reconocer identidad cultural, la Constitución del 91 nos da también autonomía. Nos legitima nuestros territorios haciéndolos inalienables, inembargables, imprescriptibles; o sea que legitima lo que nosotros hemos hecho.[5]

La autonomía, repetimos, no quiere decir individualismo ni aislamiento por parte de las personas, ni de las comunidades ni de los resguardos. Podemos afirmar que el proceso se caracteriza por una autonomía con coordinación, pero además por una autonomía con cooperación.

En las Juntas Directivas, en la Asociación de Cabildos, cuando nos reunimos, miramos con preocupación que algunos resguardos han salido adelante y algunos resguardos están quedaditos. Y creo que hay un plan trazado en el cual se dice que los resguardos que ya tienen más o menos capacidad política, capacidad organizativa, de pronto capacidad económica, tenemos que darles la mano a los resguardos que están bastante quedados. Es una tarea que tenemos trazada y poco a poco entramos a capacitar a un grupo de personas en cada uno de los resguardos, para que no se nos queden atrás en la parte organizativa.[6]



[1] Hernández Delgado, Esperanza, en “Resistencia Civil – Artesana de Paz”. Pontificia Universidad Javeriana – Colección Biblioteca del Profesional (Bogotá, 2004). Páginas 32 y 33.

[2] Editorial NORMA, 2004.

[3] Tenorio, Guillermo, entrevistado en “Los líderes cuentan sobre el proceso organizativo del resguardo de Toribio, Tacueyó, San Francisco y del Proyecto NASA”. Publicación de la Cátedra NASA - UNESCO (Primera edición, Diciembre 2002). Página 36.

[4] Cuchillo, Oscar, entrevistado en “Los líderes cuentan sobre el proceso organizativo del resguardo de Toribio, Tacueyó, San Francisco y del Proyecto NASA”. Publicación de la Cátedra NASA - UNESCO (Primera edición, Diciembre 2002). Página 140. (El subrayado es nuestro.)

[5] Vitonás, Arquímedes. Ibidem. Página 118.

[6] Secue Tombé, Cristóbal. Ibidem. Página 53.

¡GRITAR QUE NO!




¡GRITAR QUE NO!

Gustavo Wilches - Chaux
Popayán, Septiembre 11 de 1987


Un minuto
          de silencio
para que podamos oler
el sabor ocre
                    de la guerra

                             
                              ¡Mejor no!
                              ¡Mejor no más minutos
                                                 de silencio
                                                  por los muertos!

                              No más horas de silencio
                              No más meses de silencio:
                                      De ahora en adelante
                                      por cada muerto
                                                  un grito
                                      que le desgarre los oídos
                                       a la muerte.


            Mucho más acá
                      de donde alcanza
                      -  sin empinarse -
                      la mirada
                                  está la guerra.

            La podemos tocar
                      con las yemas
                                          heridas
                                de los dedos.

            La podemos asir
                                con la visión
                                de un pájaro
                                que lucha
                                          contra su propio reflejo
                                          en la ventana.

           
Esos hombres
                              de verde
                    Esos hombres vestidos
                                       de ramas
                              y hojas secas


                   
          Esos hombres
          que se cuelgan del pecho
                              de un fusil
                        o de una metralleta


                              Esos hombres que viajan
                                               en un camión
                                               sin conversar
                                                          de pie
                                                  o sentados

                                                                              
                                                                               Con las piernas
                                                                                         Colgando
                                                                               y la mirada ausente
                                                                                      ausente y larga

          Esos hombres

                              van para la guerra
                              o vienen de la guerra
                              y miran así porque han visto
                                                        la guerra


                                          (y una casa los espera)

                      

El sudor frío
                                  ha derretido
                             la forma curva
                              de mis dedos
                    en el duro metal
                                  que día a día
                    ha ido perdiendo el color negro

                    Aguanto la respiración
                              y oigo crepitar
                                       la luz de las estrellas
                    al chocar contra las hojas
                           de los árboles

                                                         Aguanto
                                                                 el pensamiento
                                                           y siento correr
                                                             mi sangre
                                                          por el riachuelo
                                                          al fondo
                                                               de la loma

          Un viento súbito
                   sacude la rama
                    en donde velo:
          acerco el índice
          al gatillo
                 de la ametralladora

                    pero el viento da media
                                              vuelta
                    y se pierde
                           en la maleza

          Miro hacia arriba:
                        por entre los huecos
                        del  techo
                                      de la selva
                                                   veo fosforecer
                                                   la Vía Láctea


          Miro hacia abajo:
                  (Me aferro a la rama
                                     con las piernas
                       y al arma negra
                       con el alma)
                                                                    
                                                                      
                        A 30
                        a 40 metros
                    puntos incandescentes
                                         repiten
                                         en un rojo sordo

                                    sobre el círculo de un metro

                                          de una hoguera
                                          apagada

                    el pedazo
                           de Vía Láctea

                    Adivino
                            unos cuerpos
                                   de hombre y de mujer
                    que sueñan
                    sobre el suelo
                                 mojado
                    o en sacos de dormir
                    o sobre ruanas
                                  desplegadas

                    Adivino la pareja
                            que ha hecho
                                      el amor

                                     separados del grupo
                                         por la negrura
                                               de la noche oscura

                    Se habrán besado
                                   en silencio
                    se habrán acariciado
                            lenta,
                            sigilosamente,
                    sin quitarse la ropa

                    sin moverse
                    sin descuidar
                            un solo instante
                                   las armas
                                       que a su lado
                                                         esperan...



                        Miro hacia atrás:

                                     en otro árbol

                                        a la altura de mi rama

                                    un punto rojo

                                          inmóvil

                                          que respira:

                                                un cigarrillo
                                                un centinela...

                    Las lechuzas
                    las ranas
                    y los grillos
                            son las formas
                                       sonoras
                              del silencio.


                    En un par de horas
                                   antes de que el sol despierte
                    debemos atravesar
                    esa cañada
                    con quince hombres
                                    dos suboficiales

                    El comandante nos ordenará
                            disparar                  
                                  desde estas ramas
                                  en donde estamos emboscados

                    Y antes de que alcancemos
                                                         a saber

                                                         desde dónde
                                                                         nos llueven
                                                                         esas ráfagas


                    y antes de que alcancemos
                                                       a saber
                                                             cuántos compañeros
                                                             han caído

                    y antes de que alcancemos
                                       a ponernos a cubierto
                                         a contestar el fuego


                        Yo
                        desde estas ramas
                 en las que he pasado dos noches
                                                 sin moverme

                 Desde estas ramas
                        que me dejan descubierta
                        la Vía Láctea

                              Desde estas ramas
                              donde espero

                                             habré disparado
                                             veinte ráfagas

                                                          y con la primera
                                                                 habré caído Yo


                    Yo
                              que caminaba cincuenta pasos adelante
                              desmontando la trocha

                              Y no habré alcanzado a cubrirme
                                                 a devolver el fuego...


                  Y el suboficial que quedó vivo
                       va a dar orden de que saquen mi cadáver
                       para enterrarlo con honores militares
                                                                     envuelto
                                                                en la bandera


               Y el comandante
                              va a dar orden
                       de que saquen mi cadáver
                              para enterrarlo
                                              con honores guerrilleros
                                                         envuelto
                                             en la montaña.


                        La guerra se nos entra
                             por las mañanas
                             muy de mañana
                    por el radio:

                                              Muertos en Afganistán
                                             Muertos en el Líbano
                                             Muertos en El Salvador
                                             Muertos en Antioquia
                                             Muertos en el Meta
                                             Muertos en el Caquetá
                                             Muertos en el Valle
                                             Muertos en el Cauca
                                             Muertos asesinados 
en todos los rincones  de Colombia

                    Muertos
                    Muertos
                    Muertos:
                                       soldados muertos
                                       guerrilleros muertos
                                       liberales muertos
                                       conservadores muertos
                                       comunistas muertos
                                       socialistas muertos
                                       médicos muertos
                                       profesores muertos
                                       estudiantes muertos
                                       campesinos muertos
                                       jueces muertos
                                       indios muertos
                                       policías muertos
                                       transeúntes muertos
                                       celadores muertos
                                       curas muertos
                                       niños muertos
                                       alcaldes muertos
                                       funcionarios muertos
                                       empresarios muertos
                                       periodistas muertos
                                       bosques muertos
                                       ríos muertos
                                       suelos muertos
                                       cielos muertos


                        Muertos
                             hasta los mismos muertos.
                   
                     Muertos con rostro
                    Muertos con nombre
                    Muertos con familia
                    Muertos con historia
                    Muertos con futuro muerto


                                          Muertos mal contados
                                                           en el monte

                                          Muertos urbanos
                                                          cubiertos con sábanas
                                                          de sangre
                                                             sobre el asfalto
                                                                          mojado


                              Muertos que siguen viviendo
                                       y muertos que se quedan
                                       para siempre
                                                       muertos.


                   
                    El interior del cañón
                    es estriado
                                 y brillante

                    El lugar es estrecho
                                 peligrosamente estrecho
                                               (un revólver habitable)
                             pero a su manera
                                                cómodo,
                                                herméticamente cómodo,
                                                peligrosamente cómodo,
                            como la matriz
                                    de una gran madre
                                    metálica y pesada

                    El visor de la mira es nítido
                                             y preciso:
                                                          el enemigo
                                                          se ve mucho mejor
                                                          por el visor

                                       como la realidad
                                       se ve mucho mejor
                                       por los espejos

                          Por el visor de la mira
                          en el centro de una cruz
                                             (un blanco)
                          y por el periscopio
                                                   veo tabletear
                                                   una ametralladora
                                                                    pesada
                                                   desde una casa
                                                           en un claro
                                                           de la loma

                   
Hundo el pedal:
                                 el proyectil avanza
                                 m u y    d e s p a c i o
                                         mientras  la recámara
                                                                      del cañón
                                         r e t r o c e d e

                                           l - e - n - t - a - m - e - n - t - e

                             
                              El sonido del disparo
                              camina
d e s p a c i t o

                                                           va saltando
                                                                titubeando
                                                           de molécula en molécula
                                                           del aire
                              como quien atraviesa
                                                           un río
                                                                  caudaloso
                              saltando entre las piedras

         

                                         Las balas de la ametralladora
                                          siguen saliendo
                                         una por una
                                                 (pasitico)
                                         de la casa

                                                           Se cruzan con el proyectil
                                                           por el camino
                                                                               y se saludan

                                       El proyectil
                                                           llega a la casa
                                       toca su punta
                                       la cáscara de adobe

                                       y se hunde
                                                     con cuidado
                                                     entre la tapia
                                                     formando un corona de repello



                                       ¡Con cuidado!
                                                             ¡Nos dieron!

                              ¡Mi teniente
                              - grita el Cabo-
                              les dimos en la jeta!


                                         
                               Pero yo no le oigo
                                                 Cabo

                              Yo no le oigo
                              porque el ruido del disparo
                                          que venía despacitico
                              y el ruido de la ametralladora
                              y el ruido de la casa
                                                       saltando
                                                 por el aire
                              y el ruido
                              de las astillas y las cañas
                              y las esquirlas
                                          que se me clavan
                                          en el cuerpo

                              y el ruido del ventilador
                              sacando el humo
                              de las tripas
                                                 del tanque

                              y el ruido del corazón
                                          pateándome las sienes
                              y el ruido de mi mano
                                    metiendo el proyectil
                                    en la recámara

                              y el ruido
                              de la sangre
                              brotándome a borbotones
                                      de la cara
                              y el ruido del percutor
                                                golpeando
                                                el fulminante

                              y el ruido del proyectil
                              recorriendo el cañón
                                                 como un expreso
                              y el ruido del proyectil
                                    cortando el viento
                              y el ruido de los hombres
                                                destrozados
                              y el ruido de mis hijos
                                    jugando en el recreo
                              y el ruido
                                    de las cornetas
                                    y las marchas
                                    el día del juramento
                                                de bandera
                              y el ruido del viento
                              sacudiendo la bandera

                                                            Cabo

                              y el ruido de las mujeres
                              envolviendo mi ataúd
                                       en la bandera
                                                 y el ruido
                                                              del primer átomo
                                                 pariendo el Universo

                                  Todos esos ruidos
                                   me llegan al tiempo
                                                    a los oídos

                                                                       Cabo

                                                    y no me dejan oírle       
                                                    su madrazo

                                                                       Cabo      


                    ¿A vos?
                              ¿ Por qué a vos?

                       Por qué a vos
                       ese papel
                                      con letras recortadas
                                      y pegadas
                                      armando una amenaza

                    (que vos sos el próximo)

                             Por qué a vos
                                       esa voz
                                       en el teléfono
                                       esa voz
                                          que te llama
                                          y que te cuelga

                              Por qué  a vos
                              que sólo atinás a decir

                                           “¿Si me van a colgar
                                                           por qué me cuelgan...?”

                              Por qué a vos
                                       que simplemente querés estar vivo
                              sin dártelas de vivo

                              que no querés esta guerra
                              ni ninguna guerra

                                                          a excepción
                                                          de nuestra guerra
                              contra toda guerra


                     Obviamente
                                 el primer muerto
                                 es más difícil

                                                  pero uno se acostumbra
                                                  como a todo...

                              Lo peor de este negocio
                                                  es la espera
                                                  la inacción
                                                  y - pese a todo -
                                                  lo mal pago

                              Hasta que llega:
                                                  ese es
                                                  el de la sudadera
                                                  el de la chompa blanca
                                                  el del sombrero
                                                  el del bluyín
                                                  el del Mercedes
                                                  el de cualquier atuendo

                                        el de la foto que nos dieron
                                        en el sitio que dijeron


                              Prenda la moto
                                                 compa

                              acérquese despacio

                                                 que no surjan sospechas

                                                  que cuando se dé cuenta
                                                                  ya esté muerto

                              Y acelere

                                            que esta noche
                                            por el radio

                              vamos a saber a quién matamos.
                             

                             
                              Yo recorro cada poro
                                                           de tu cuerpo
                                                                            con mis poros
                                                           con las yemas heridas
                                       de mis dedos

                              Me desnudo de piel

                              Me desnudo de músculos
                                                de vísceras
                                                de huesos
                              Me desnudo
                              de sangre
                              y de cerebro

                              Me disuelvo
                                                     en mi sudor
                                                     salobre

                                       Me disuelvo

                                              en la esperma
                                              en donde laten
                                              mil hijos
                                                           potenciales

                                       Me impregno
                                       en tu piel
                                            hecha de noches

                                                   Y desde tí me asomo
                                                                                  a desafiar
                                                                                               la  muerte

                                       Desde ese caldo primigenio
                                       en que nació la Vida

                                                          caldo de semen de Dios
                                                          y de sudor de estrellas

                                       Desde el océano primordial
                                              donde surgió la primera molécula
                                                                                               de Vida
                                                                  y que hoy navego
                             
                                                 en tu cuerpo
                                                                                 a la deriva



                                       Desde nuestro lecho
         
                                       Desde nuestros cuerpos

                                       Desde donde seamos visceralmente                                                                                         conscientes de estar vivos

                                        (y estemos dispuestos a asumir el precio)

                                                 Desde donde
                                                                  podamos hacerle el amor

                                                                   al Amor
                                                                   a la Verdad
                                                                   a la Luz
                                                                    a la Existencia
                                       (Y aunque la guerra
                                                                           se nos entre
                                         por las llagas
                                                               abiertas)

                                                 Desde allí le podemos
                                                  le debemos                                     
                                                  le queremos

                                               Gritar que NO
                                                               que YA NO MAS
                                                               que definitivamente

                                                               ¡NO A LA MUERTE!

                                                               ¡NO A LA GUERRA!



Popayán, Septiembre 11 de 1987